Lambeth 2008:Invitados Ecuménicos
11/08/08Invitados Ecuménicos
(Rapidísimas Por Onell A. Soto)
Por primera vez desde que comenzaron las conferencias de Lambeth en 1867, un líder judío habla a los obispos anglicanos reunidos em Cantórbery, Inglaterra. Sir Jonathan Sacks, rabino principal de Inglaterra, dijo “cualquiera que sea nuestra fe, o falta de ésta, el hambre duele, las enfermedades azotan, la pobreza desfigura nuestra humanidad y el odio hiere y mata”. Sacks sugirió que las diferentes religiones deben hacer causa común para ayudar a un mundo que gime y que está dominado por la economía y la política de unos pocos.
Los 640 obispos anglicanos (la mayoría con sus esposas) se preparan para emprender el largo viaje a casa al concluir la Conferencia de Lambeth el 3 de agosto. Muchos están bien cansados por el complicado horario lleno de actividades, pero contentos por la experiencia de haber conocido y haber compartido la fe con hermanos y hermanas de otras partes del mundo. Nuestra fe ha sido fortalecida y nuestra visión del mundo tremendamente ampliada, dice un informe.
Desde el principio se supo que habría muy pocas ocasiones para reuniones plenarias y que no habría resoluciones, sólo un mensaje a las iglesias y al mundo. Esto hizo que el trabajo de grupos se intensificara y que el intercambio de ideas y opiniones se fortaleciera.
Los obispos tuvieron muchas oportunidades para la reflexión personal y comunitaria, para los estudios bíblicos y el testimonio personal.
Todos los días se celebró la Eucaristía y conforme a la tradición anglicana las “horas canónicas” de oración matutina, vespertina y servicio de completas antes del fin de la jornada diaria.
Las amenazas de divisiones no han desparecido, pero ahora existe un nuevo espíritu de compañerismo y buena voluntad que ya está dando sus frutos.
Durante la conferencia, los obispos marcharon por la calles de Londres en testimonio de solidaridad con los países pobresy la cancelación de la deuda externa, visitaron los jardines del Palacio de Buckingham y fueron saludados por la familia real. Además, tuvieron oportunidad para hablar de los problemas del post-colonialismo, la pobreza, la sexualidad humana, relaciones ecuménicas y laidentidad anglicana. Algo que no olvidarán los obispos fue el inesperado ensordecesor sonido de las alarmas, que despertó a los residentes de un dormitorio donde tuvieron que “vestirse” de urgencia a la 1 de la madrugada y salir a la calle. Después de 15 minutos de incertidumbre se supo que el sistema eléctrico, como en cualquier país del Tercer Mundo, tuvo una falla debido a un torrencial aguacero.
Fuertes abrazos y el compromiso de orar unos por otros y seguir trabajando en la misión que Cristo les ha encomendado, marcará el fin de otra Conferencia de Lambeth. La próxima tendrá lugar en el mismo lugar en sólo diez años, ¡en el 2018!















